Es fácil apostar cuando se juega con el dinero de otros. Uno puede preguntarse por qué debería ser prudente cuando el riesgo a la baja lo paga otro.
Dado que el Consejo decidió asignar casi 97% del total de capturas comerciales del Báltico al arenque y al espadín, la inmensa mayoría destinadas a la exportación a fábricas de harina y aceite de pescado y luego exportadas de nuevo a fuera de la UE, está claro en nombre de quién se hizo la apuesta.
El historial de la UE en la gestión de las poblaciones de peces del Báltico ha sido pésimo. La mayoría de las poblaciones se encuentran en niveles mínimos históricos o cerca de ellos. Desde 2016, cuando se adoptó el plan plurianual del Mar Báltico, las poblaciones han descendido en más de 800.000 toneladas y las capturas anuales han disminuido en más de 100.000 toneladas. La población más importante desde el punto de vista comercial, el bacalao, está cerrada desde 2019. El bacalao sigue muriendo de hambre debido a la falta de disponibilidad de presas, mientras que sus depredadores, focas y cormoranes, siguen sin ser controlados.
En la flota costera artesanal los salarios se han estancado y las capturas son escasas. La demanda supera a la oferta de nuestros productos y, sin embargo, los ministros han vuelto a decidir en contra de una agenda de crecimiento. Si el Consejo fuera una empresa, el director general habría sido despedido hace tiempo.
Cambia
Este año se ha producido un marcado cambio por parte de la Comisión Europea. Desde que Costas Kadis fue nombrado Comisario de Pesca y Océanos no ha dejado de insistir en que invertir la tendencia al declive del Báltico es una prioridad. Su mensaje parece haber calado parcialmente.
Para las cuatro poblaciones de arenque, así como para las de bacalao y salmón, las decisiones adoptadas por el Consejo podrían y deberían haber sido mejores. Sin embargo, como mínimo marcan una ruptura de la tendencia a corto plazo más destructiva observada hasta la fecha, que ha contribuido a los bajos ingresos, al subempleo generalizado y a las malas perspectivas de futuro de la pesquería.
Sin embargo, la gran decisión de este año fue para el espadín. La propuesta de la Comisión era prorrogar la cuota, pero el Consejo decidió superar el TAC en 45%. Lamentablemente, la culpa de esta decisión recae directamente en los científicos, que hicieron suposiciones dudosas en su evaluación de las poblaciones.
Si sus previsiones son correctas, la población de espadín aumentará su tamaño en una cifra sin precedentes de 88% en 2026, seguida de otro crecimiento de 13% en 2027. Cuando a los ministros se les promete un crecimiento tan increíble y, al mismo tiempo, la posibilidad de aumentar significativamente las capturas, no es de extrañar que hayan apostado. Una decisión más sensata habría sido seguir la propuesta de la Comisión y reevaluarla más adelante, cuando se dispusiera de más datos que confirmaran las hipótesis de los científicos sobre el reclutamiento y el peso medio por edad. Como dicen en Luxemburgo, plus ça change, plus c'est la même chose.
