Recuperar las poblaciones de peces de Europa y los ecosistemas que las sustentan debe ser una prioridad política urgente. Para LIFE, esto comienza con una gestión de la pesca que se base únicamente en los mejores datos científicos disponibles.
La Política Pesquera Común (PPC) establece claramente en su artículo 2.2 que las poblaciones de peces deben restablecerse y mantenerse por encima de niveles capaces de producir el rendimiento máximo sostenible (RMS). Sin embargo, la gestión pesquera de la UE ha fracasado sistemáticamente en este objetivo. Una de las razones principales radica en cómo se generan, interpretan y aplican los dictámenes científicos del CIEM. Puntos de referencia biológicos como Btrigger y Blim -destinados a servir de umbrales de alerta- se han utilizado en cambio como objetivos de gestión, manteniendo a muchas poblaciones peligrosamente cerca de sus niveles viables más bajos. Al mismo tiempo, las evaluaciones del CIEM suelen pasar por alto realidades ecológicas clave, como las interacciones entre depredadores y presas, los cambios en la mortalidad natural, las condiciones ambientales cambiantes y la estructura natural de edad y tamaño de las poblaciones de peces.
Los resultados son ahora visibles en todas las aguas europeas. Años de estimaciones de biomasa excesivamente optimistas y cuotas fijadas por encima de los niveles de precaución han contribuido a repetidos colapsos y descensos a largo plazo de las poblaciones, desde el abadejo hasta el bacalao del Báltico, pasando por el arenque y el espadín, por citar algunos ejemplos. Estos fallos apuntan a un problema sistémico: el asesoramiento científico se ve limitado por unos parámetros de modelización restringidos, un contexto ecosistémico limitado y unas estructuras de gobernanza que no incentivan la recuperación de las poblaciones.
Para invertir estas tendencias, la UE debe examinar cómo se elaboran los dictámenes del CIEM, exigir más evaluaciones basadas en los ecosistemas y garantizar que el diseño y la aplicación de los planes de gestión plurianuales (PGE) apoyen -y no obstaculicen- la recuperación de las poblaciones. El modo único en que la UE y el CIEM aplican el RMS requiere una reforma urgente. Sin una orientación más clara y orientada a la recuperación, las poblaciones de peces seguirán atrapadas en ciclos de baja biomasa, y la viabilidad de la pesca -especialmente para las flotas costeras artesanales- seguirá viéndose gravemente afectada.
Reformar el Acuerdo UE-ICES es el paso más rentable para restaurar la abundancia. La ciencia debe estar facultada para emitir dictámenes que permitan el crecimiento de las poblaciones, amplíen las posibilidades de pesca y restablezcan la capacidad de recuperación de las comunidades costeras.
LIFE está dispuesta a contribuir a este proceso de reforma y recientemente se ha comprometido con la Comisión Europea a través de un intercambio de cartas que compartimos a continuación. Mediante la mejora de la calidad y el uso de la ciencia del CIEM, el fortalecimiento de la toma de decisiones y la integración de la sabiduría de los pescadores, la UE puede finalmente ofrecer mares sanos, poblaciones de peces prósperas y medios de vida costeros sostenibles.
LIFE/DG Intercambio de yeguas Mayo 2025
LIFE/DG Intercambio de yeguas Octubre 2025
